martes, 5 de octubre de 2010

"PENA Y ALEGRÍA DEL AMOR" de RAFAEL DE LEÓN (español).

Iniciamos este Blog "Hablemos de Amor", con la inmortal producción de Rafael de León "Pena y Alegría del Amor", una de las más populares del mundo y del repertorio de grandes recitadores
                        
"PENA Y ALEGRÍA DEL AMOR"


Mira como se me pone la piel cuando te recuerdo...

Por la garganta me sube un río de sangre fresco, 
de la herida que atraviesa de parte a parte mi cuerpo.
Tengo clavos en las manos y cuchillos en los dedos
y en mi sien una corona hecha de alfileres negros.

Mira como se pone la piel cada vez que me acuerdo
que soy un hombre casado y sin embargo te quiero.

Entre tu casa y mi casa hay un muro de silencio, 
de ortigas y de chumberas, de cal, de arena, de viento,
de madreselvas oscuras y vidrios en acecho.
Un muro para que nunca lo pueda saltar el pueblo
que está rondando la llave que guarda nuestro secreto.
¡Y yo sé bien que me quieres! ¡Y tu sabes que te quiero!
Y lo sabemos los dos. Y nadie puede saberlo.

¡Ay pena, penita, pena de nuestro amor en silencio!
¡Ay, qué alegría, alegría, quererte como te quiero!

Cuando por la noche a solas me quedo con tu recuerdo, 
derribaría la pared que separa nuestro sueño, 
rompería con mis manos de tu cancela los hierros, 
con tal de verme a tu vera, tormento de mis tormentos, 
y te estaría besando hasta quitarte el aliento. 
Y luego qué se me daba quedarme en tus brazos muerto.

¡Ay, qué alegría y qué pena, quererte como te quiero!

Nuestro amor es agonía, luto, angustia, llanto, miedo,
muerte, pena, sangre, vida, luna, rosa, sol y viento.
Es morirse a cada paso y seguir viviendo luego,
con una espada de punta siempre pendiente del pecho.

Salgo de mi casa al campo sólo con mi pensamiento,
por acariciar a solas, la tela de aquel pañuelo
que se te cayó un domingo cuando venías del pueblo, 
y no te he dicho nunca, mi vida, que yo lo tengo.
Y lo estrujo entre mis manos, lo mismo que un limón nuevo,
y miro tus iniciales y las repito en silencio
para que ni el campo sepa lo que estoy queriendo.

Ayer en la Plaza Nueva, vida, no vuelvas a hacerlo,
te vi besar a mi niño, a mi niño el más pequeño,
y cómo lo besarías ¡ay, Virgen de los Remedios!
que fue la primera vez que a mi me diste un beso.
Llegué corriendo a mi casa, alcé a mi niño del suelo
y sin que nadie me viera, como un ladrón en acecho,
en su cara de amapola mordió mi boca tu beso.

¡Ay qué alegría y qué pena, quererte como te quiero!

Mira, pase lo que pase, aunque se hunda el firmamento, 
aunque tu nombre y el mío lo pisoteen por el suelo,
aunque la tierra se abra y aun cuando lo sepa el pueblo
y ponga nuestra bandera de amor a los cuatro vientos,
sígueme queriendo así, tormento de mis tormentos.

¡Ay, qué alegría y qué pena, quererte como te quiero!

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